jueves, 12 de marzo de 2009

¿CUÁNTOS VALES?


Alfredo, con el rostro abatido de pesar, se reúne con su amigo José a tomar un café. Deprimido, descargó en él sus angustias... que el trabajo, que el dinero, que la relación con su pareja, que su vocación... todo parecía estar mal en su vida.

José sacó entonces de su bolsillo un billete de 100 dólares y le dijo: -"Alfredo, ¿quieres este billete?"

Alfredo, un poco confundido, le dijo: -"Claro... son 100 dólares, ¿quién no los querría?" Entonces José tomó el billete, lo apretujó entre sus puños, lo arrugó hasta hacerlo un pequeño bulto de papel. Mostrando la estrujada pelotita verde a Alfredo, volvió a preguntarle: -"Y ahora igual lo quieres?"

-"No sé qué pretendes con esto", dijo Alfredo, "pero siguen siendo 100 dólares, claro que los tomaré si me lo entregas."

Entonces José desdobló el arrugado billete, lo tiró al piso y lo restregó con su pie en el suelo, levantándolo luego sucio y marcado. -"¿Lo sigues queriendo?"

-"Mira José, sigo sin entender que pretendes, pero ese es un billete de 100 dólares y mientras no lo rompas conserva su valor..."

-"Entonces, debes saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te arrugue o pisotee, SIGUES siendo tan valioso como siempre lo has sido. Lo importante es saber cuanto vales y eso ya Jesucristo te lo demostró muriendo por ti en la cruz. El crucifijo nos lo recuerda: tú vales el precio de Su Sangre derramada para salvarte. Así nos amó.

Entonces, lo que importa es saber CUANTO VALES y no lo golpeado que puedas estar en un momento determinado".

Alfredo se quedó mirando a José sin atinar con palabra alguna mientras el impacto del mensaje penetraba profundamente en su cerebro. José puso el arrugado billete en la mesa cerca de Alfredo y con una sonrisa cómplice agregó: -"Toma, guárdalo para que te recuerdes de esto cuando te sientas mal... ¡pero me debes un billete nuevo de 100 dólares para poder usarlo con el próximo amigo que lo necesite!"

Alfredo volvió a mirar el billete, sonrió, lo guardó en su billetera y dotado de una renovada esperanza llamó al mesero para pagar la cuenta.

Anonimo
Pues, ¡cuánto más vale un hombre que una oveja!Mateo 12,12

El camino para el amor



Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás।
Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación।

Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar, y aceptarte para aceptar, ya que nadie da lo que no tiene dentro de sí.

Ninguna relación te dará la paz que tu mismo no crees en tu interior.

Ninguna relación te brindará felicidad que tu mismo no construyas.

Solo podrás ser feliz con otra persona cuando seas capaz de decirle bien
convencido: No te necesito para ser feliz.

Solo podrás amar siendo independiente, hasta el punto de no tener que
manipular ni manejar a los que dices querer.

Solo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unen para compartir
su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra.

Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, necesitas autoestima y la
práctica de una libertad responsable.

Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía narcisista que solo trae frustraciones.

Por eso, ámate mucho, madura, y el día que puedas decirle al otro:
"Sin ti la paso bien"

...ese día estarás más preparado para vivir en pareja.

Para encontrar a Dios



Cuentan que un hombre muy rico y orgulloso quería saber que debía
hacer para poder encontrar a Dios. Preguntó a un hombre muy sabio
que vivía en las afueras del pueblo y éste le llevó a la montaña, y no
le dejó beber agua en dos días. Luego le llevó a una naciente en el
suelo donde nacía el río que abastecía a todo el pueblo.

El sabio le dijo:

- "Sabes que debes beber agua para sobrevivir ¿Cómo tomarías de
esta agua en este momento?"

El hombre se arrodillo y bajando su cabeza bebió del agua que brotaba
del suelo. El hombre sabio le dijo:

- "Es exactamente lo que debes hacer para encontrar a Dios. Dejar a un
lado tu orgullo, reconocer tu necesidad de agua, o sea Dios, arrodillarte
e incluso humillarte hasta llegar al suelo. Era la única forma de beber el
agua que te salvaría, así mismo para salvar tu alma debes humillarte,
reconocer que sin Dios no tienes salvación y humillarte...tu recompensa...
será poder beber del agua que salvará tu vida."